Columna de Opinión / La generación que Chile no puede desaprovechar
En esta columna, Sebastián Imperatore, director de Escala en Enseña Chile, invita a dejar atrás los prejuicios sobre la Generación Z y reconocer su potencial transformador, destacando el compromiso de los jóvenes con la educación, el liderazgo y la construcción de un Chile con mayores oportunidades.
Individualistas. Impacientes. Frágiles. Poco comprometidos. Así suele describirse a la Generación Z en conversaciones sobre el trabajo, titulares y encuestas a empleadores. Pero detrás de estos prejuicios podríamos estar ignorando una de las mayores oportunidades de Chile: una generación convencida de que puede transformar el país.
En Enseña Chile conversamos permanentemente con universitarios y jóvenes profesionales. Encontramos una generación que mira los desafíos del país con sentido de urgencia, cree en su capacidad de generar cambios y está dispuesta a asumir responsabilidades para construir una sociedad más justa. Jóvenes que no se conforman con imaginar un futuro distinto: quieren protagonizar su construcción. Por ejemplo, hace poco, uno de nuestros postulantes nos dijo: "Crecí en una comunidad con muy pocas oportunidades, logré estudiar en una de las mejores universidades del país y quiero poner todo lo que he aprendido a disposición de quienes más lo necesitan".
Esto no es una convicción aislada. Durante 2026, cerca de 1.000 profesionales de la Generación Z han postulado al Programa de Liderazgo de Enseña Chile, considerando dedicar dos años de sus vidas a trabajar como docentes en comunidades educativas de alta vulnerabilidad y proyectar su contribución al país desde distintos espacios de liderazgo e influencia.
La evidencia también nos invita a cuestionar nuestros prejuicios. Una investigación de Making Caring Common, de Harvard Graduate School of Education, encontró que el 79% de los jóvenes de la Generación Z encuestados quisiera un trabajo centrado principalmente en ayudar a otros o generar una diferencia positiva. Más que una generación desinteresada, vemos una que busca oportunidades donde su esfuerzo tenga sentido y genere cambios concretos.
Entonces, ¿por qué tantas organizaciones encuentran dificultades para atraer y fidelizar talento joven? Quizás confundimos un entendimiento nuevo del trabajo con falta de compromiso. Tenemos la oportunidad de construir proyectos que conecten con sus aspiraciones, les permitan desarrollar su talento y los desafíen a asumir responsabilidades para alcanzar objetivos compartidos.
Esta tarea trasciende el mundo laboral e interpela a empresas, instituciones públicas y organizaciones sociales. El potencial transformador de esta generación ya existe. El desafío es nuestro: construir un Chile capaz de movilizar sus convicciones y convertirlas en acción, liderazgo y cambios reales para el país.
Sebastián Imperatore
Director de Escala en Enseña Chile
Director de Escala en Enseña Chile
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