La Alta Dirección Pública (ADP) fue creada para reducir la discrecionalidad política y privilegiar el mérito en los principales cargos del Estado. Y, en buena medida, lo ha conseguido: hoy miles de cargos se proveen mediante concursos y en 2025 hubo 56.092 postulaciones, 424 concursos finalizados y 350 nombramientos.