Primavera sin alergias en la oficina: 7 recomendaciones de limpieza y mantenimiento para espacios de trabajo
Con la llegada de la primavera aumentan los factores que pueden desencadenar alergias en espacios cerrados. Una adecuada limpieza y mantenimiento de las oficinas ayuda a reducir polvo, polen y otros agentes, favoreciendo ambientes de trabajo más saludables.
Con el inminente inicio de la primavera, aproximadamente uno de cada cuatro adultos experimenta alergias respiratorias en Chile (con cifras que pueden subir a 1 de cada 3 en ciudades más contaminadas, de acuerdo con el Ministerio de Salud). En esta época, síntomas de rinitis alérgica u otras reacciones respiratorias, pueden intensificarse fuertemente en espacios cerrados como oficinas, plantas industriales y centros comerciales.
“La gestión activa de control de alergias estacionales en entornos laborales exige dos frentes complementarios: la limpieza de superficies y ambientes, y el mantenimiento técnico de los sistemas que regulan la calidad del aire, ya que ello genera entornos más sanos y que colaboran con los tratamientos médicos que puedan implementar las personas que sufren de alergias. Junto a ello, también impactan directamente en la calidad de vida de los colaboradores y en mayor productividad”, expresa Rowland Hughes, director de Facility Management de Grupo EULEN Chile.
Limpieza: control directo de alérgenos
La limpieza periódica de espacios de trabajo y comunes tiene un impacto directo en generar menor exposición a alérgenos de las personas. Existen tres recomendaciones claves:
- Aspirado con filtros HEPA en alfombras y tapices. A diferencia del barrido tradicional, retiene partículas alergénicas en vez de dispersarlas en el ambiente.
- Desinfección frecuente de superficies de alto contacto. Escritorios, manillas y mobiliario compartido concentran polvo y alérgenos que se depositan durante el día.
- Limpieza de textiles y tapicería de uso común. Sillones de sala de espera, cortinas y paneles acústicos retienen polen y ácaros si no se limpian con regularidad.
Mantenimiento: prevención en la fuente
Muchas veces, empresas, especialmente con oficinas prestan menor atención a equipos que no se ven, pero cuya operación tiene impacto directo en alergias. Para ellos, existen cuatro acciones de alto impacto:
- Cambio periódico de filtros de aire acondicionado y HVAC. Un filtro saturado no solo pierde eficiencia, sino que reintroduce partículas alergénicas al ambiente en cada ciclo. Su reemplazo, y no solo limpieza, es la intervención de mayor impacto.
- Mantención preventiva de ductos de ventilación. La acumulación de polvo y humedad al interior de los ductos puede convertirse en foco de proliferación de ácaros y hongos si no se inspecciona periódicamente.
- Revisión de sellos y aislación en ventanas y accesos. Filtraciones de aire no controladas permiten el ingreso de polen exterior. Su mantención reduce la carga alergénica sin sacrificar ventilación.
- Mantención de áreas verdes perimetrales. En plantas industriales, edificios corporativos o campus con jardines, el corte y mantención regular del pasto reduce la dispersión de polen hacia los espacios interiores.
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